martes, 23 de noviembre de 2010

Wanderlust


By Danilo López

“The journey, not the destination, becomes the source of wonder”

Lorena McKennit, “The Mask and Mirror”

At the Hotel du Lys, 23 Rue Serpente, Paris, France, it wasn’t her nipple what froze in the garden, but the inconstancy that served them well. The rest, adorned with festoons and clairvoyant silk roses was a monument to passing loves, boring laughs. No cats could be mastered, no clogs to ride. Only her expectant smile, eternally asking “how much longer?”

At the Hotel Endri, Rs. Vaso Pasha 27, Tirana, Albania she realized that in the beginning the heart rules over the head. She didn’t care much about not seeing him but once in a while. She didn’t care about him not answering her calls. So many endless nights she cried until dawn waiting for the phone to ring, in vain. Right before sunrise she would then slowly rise, shower, get pretty for him, drop off Brian at school, and head off to the office. At lunch they would have long conversations. After work, when he was able to, he would stop by her house. She would try to penetrate the heart and mind of that quiet man, so loved, so lonely, in vain. She, tired of being closed, would open to him as naturally as water and salt. He, tired of being open, would close to her as naturally as dust and air.

At the Hotel Carpati, Str Matei Millo 16, Bucharest, Romania, she discovered that in the legend of Dracul, the reincarnation of the love of his wife kills him in order to reach eternal salvation. It was not the destiny of the two souls to sail together and be saved in pairs. Each soul had to reach its own salvation alone. From this stand point, she concluded, soul mates don’t exist in eternity (souls are timeless) but in brief chosen associations formed in the temporal plane. So, in the end, she would sail into infinity by herself. She learned that in eternity the concepts of loneliness and separation don’t apply to a soul freed from a body: her soul was interconnected to all others, and all others were connected to the Cosmic Mind.

On the way back from Sevastopol to Odessa, she crossed the Black Sea. Standing at the veranda on starboard, looking into the dark blue waters and the misty coastline in the horizon, she slowly opened her purse, pulled out a packet of Virginia Slims, took one with expert fingers, and lighted it with her left hand. She inhaled deeply as if trying to trap in her lungs the countless memories that came to supplant reality, the mosaic of happy moments gone so many years ago.

But it was at Kadriog Park in Tallin’s Old Town, Estonia, where she convinced herself –in mind and heart- that having him incompletely was more painful than not having him at all. She decided to peel off one by one the conquest poems read in bed, the postcards received from unknown places, the memories flooding her mind, the punctual flowers on each of her birthdays, the infinite nights embracing nothingness, the painful unreturned messages, the absent phone calls, the mad lovemaking, the Orvietto Classic drank by the terrace, the warm baths together, the odious unstoppable tears, the flaring disco dances, the Mother’s Day unwrapped gifts, the unrealized Christmases. Until she stopped needing him.

The box burned for several minutes. The flames, red like the awnings in Riga’s Central Market and yellow like the dying sun in Vilnius, Lithuania, illuminated the back patio with large dancing shadows. The smoke became thick like the walls of old castles in Dubrovnik, Croatia, and then the ashes, gray like the skies of Oslo in mid-winter, were swept by clear rains and gentle winds.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Callejuela

Por Gloria MiládelaRoca


















Bajo la sombra de su hora
Se divisa un abrazo líquido
anestesiada por el deseo
su espalda hambrienta
se recuesta

Se escurre la codicia
manos herejes
piel de faena
cuerpo en celo

Noche de alianza
de labios vencidos
intimidan el silencio
alimentan una tempestad

El laberinto de carnes
deja árida la razón

Revientan aguas
se esparce el tiempo

La consciencia muda
deshabitada
recorre las paredes grises de la noche

jueves, 4 de noviembre de 2010

Constructions. Ángel Vapor.






Por Amílcar Barca


En una ciudad como Miami donde los edificios se encuentran entre los matices de la claridad y los colores pastel, nada puede ser tan provocador que mostrar la luz industrial y nórdica del bronce. En una línea cercana al realismo soviético de los años treinta, Ángel Vapor se sumerge en un mundo particular y cerrado a la hora de narrar la idea de la cual se enamora. Llenas de compromiso interno, silenciosas, hermosamente brutas y salpicadas a veces por motas blancas de arena, sus piezas parecen recién salidas del frío del metal. La fusión, el relleno y el vertido del bronce marchan al unísono. Y entonces, como salidos del taller en aquel instante, aparecen unos bustos clásicos. Torsos que imitan a cualquier personaje histórico y que nos recuerdan que, aún hoy, existen ciudadanos que necesitan de la intemporalidad para saber que han desfilado por esta vida. La imagen decimonónica del Dr. Gaspar, mostrando la impavidez y la sabiduría en su mirada es un ejemplo. “Si no pusiera mi obra comercial en la exposición, estaría engañando al público… y tanto construyo en esa línea, como a la hora de hacer un homenaje a mis herramientas de trabajo o a un soldado desconocido”, una composición geométrica parecida a la de los carteles de la era deco.
En medio de la sala, una sombra alargada y perpendicular -las pinzas para derramar el bronce en un molde- se utiliza para distinguir la parte gemela de metal que le falta (Herramienta para fundir). Un memorial sin duda al escultor español de las vanguardias, Julio González. Acto de poder es una obra influida por la herencia de su abuelo, uno do los titiriteros más importantes de su época en la ciudad de la Habana. En esta pieza se contrapone el estoicismo oriental, representado por un sujeto arrodillado y en posición sedente, con la mecánica de un brazo truncado que apunta a su pecho, proponiendo romper así, la estabilidad del ahora. Herramienta para trazar, muestra un cepillo de pulir nudos deslizándose por una tabla lisa de madera de teca. Como una invocación al recogimiento y a la austeridad. Este utensilio parece que salga de un banco de trabajo de un convento . La sobriedad y la eliminación de lo superfluo a la hora de diseñar sus obras son características vitales de su labor como escultor. Página de acero y Constructor son, para finalizar, aquellas piezas esenciales que recogen los símbolos de un trabajo serio, duro y sólo iluminado por la pátina fría del bronce, esta aleación que funde clasicismo con interioridad y silencios.

domingo, 17 de octubre de 2010

Mi amor crece

Por Mariana Vacs














Mi amor crece
como un muerto abandonado,
como los cementerios,
crece
en los jardines de invierno,
desvergonzado,
crece
cansado
sudando sombras
como globo hinchado,
crece,
estalla
en escaleras pálidas,
como luna besando mares
explota
en las paredes,
me ahoga,
me condena,
en el incendio último del fuego.

sábado, 16 de octubre de 2010

DIOS Y HAWKING

Por Camilo Valverde-Mudarra y Carrillo


El científico británico Stephen Hawking afirma en un nuevo libro que todo indica que el Universo es una realidad autocontenida en la que nada exterior pudo influir nunca, ni siquiera para elegir sus leyes. Dios no habría tenido ni la oportunidad de hacerle andar; la física moderna no deja lugar a la existencia de un Dios Creador del Universo. Como el darwinismo eliminó la necesidad de un creador en el campo de la biología, así, el astrofísico afirma, que las nuevas teorías científicas hacen redundante el papel de un creador del Universo; es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, es decir un multiuniverso. El mismo Big Bang, la gran explosión en el origen del mundo -añade-, fue consecuencia inevitable de las leyes de la física.
Con lo cual, Hawking se desdice hoy de aquellas ideas expresadas en su obra ‘Una Breve Historia del Tiempo’, en la que sugería que no había incompatibilidad entre la existencia de un Dios Creador y la comprensión científica del universo; y rechaza la hipótesis de Isaac Newton, que expresa: “El Universo no puede haber surgido del caos gracias sólo a las leyes de la naturaleza, sino que tuvo que haber intervenido Dios en su creación”. (www.elmundo.es). Hawking piensa que habrá que buscarle otra explicación, porque Dios no sólo no aporta nada para entender el Universo, sino que parece que el mismo Universo le impide encajar en él. Quizá la respuesta esté en el Multiuniverso, la infinita espuma de los universos haciendo, ciegamente, que exista todo lo que es posible que exista.
Así pues, si el Universo es “una realidad autocontenida” y “redundante el papel de un creador”, quiere decir que el Universo o Multiuniverso es la divinidad, porque Dios es “el que es”: Yahvé, en hebreo, el Ser Supremo, que origina toda la Creación, incluido su desarrollo evolutivo, con un sólo acto de su voluntad, con un “fiat” = hágase. Ahora bien, no se sabe qué es eso de “la espuma infimita que obra ciegamente”, pues la misma estructura tan regulada del universo y todas las equilibradas leyes que rigen los astros y los seres vivos niegan la idea de esa “espuma que obra ciega”, esa ceguera no es admisible racionalmente.
La ciencia no se contrapone a la religión y viceversa; la ciencia no puede ir, directamente, ni a favor, ni en contra de la existencia de Dios. Sin embargo, es necesario ¬no confundir la ciencia con los científi¬cos, que cuando opinan, fuera de su parcela, pueden dejarse llevar por sus prejuicios e intereses personales. Si no se puede dar una explicación racional de la existencia de Dios, tampoco se puede demostrar su inexistencia; y es que la inexistencia, sin más, no se puede probar. Hay científicos que no creen en Dios, bien, por desconocer las razones y argumentos principales que ofrece la religión sobre las cuestiones reales que ellos defienden; o bien, por causas o hechos perso¬nales que les impiden la fe y los separa de Dios. Es manifiesto que no hay nin¬guna verdad científica que se oponga a la existencia de Dios, en caso de que existieran motivos cien¬tíficos de ello, no habría ningún hombre de ciencia creyente; y, ciertamente, son muchos los grandes científicos que tienen fe, que creen en Dios.
Albert Einstein, autor de la Teoría de la Relatividad , dijo que la religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin la religión iría coja. Von Braun, el cerebro director de la NASA , que propulsó al primer hombre a la luna, era creyente y así, decía, que cuanto más conocemos la naturaleza, más razones nuevas encontramos para asom¬brarnos de la creación divina. Heisenberger, premio Nóbel de Físi¬ca y un científico de los más grandes del siglo XX, habla de Dios como autor del cos¬mos.
Aristóteles, paradigma central de la cultura mediterránea, considera que Dios es el “Primer Motor Inmóvil”, en su obra central, Metafísica XII. Desde San Anselmo en la Edad Media hasta el s. XVIII, la razón ha creído ser capaz de demostrar la existencia de Dios. Para Spinoza y sus seguidores (entre ellos, Einstein) el vocablo «Dios», en sentido filosófico, viene a significar, aproximadamente, la sustancia o principio esencial de la Naturaleza ; “sustancia, noúmeno, o esencia”, le llama Kant. Santo Tomás de Aquino propuso el argumento puramente racional de las cinco vías para descubrir la existencia de Dios como causa primera de todo lo creado y ordenador del Universo. Es el mismo sentido que apunta el Apóstol en Rom 1,20: Lo invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo creado.
Frente a la Escolástica , Kant, a quien siguen los agnósticos, dice que Dios es el Ser más allá de lo físico que mantiene la unión de lo real con lo ideal; para Kant, la única demostración apriorística aceptada desde el punto de vista de la lógica es que no se puede negar la posibilidad de la existencia de Dios; el fundamento de la posibilidad puede ser Dios como Ser Único, Inmutable, Eterno y Espiritual.
Hasta ahora, no se ha encontrado ningún científico de renombre que defienda un Universo auto-creado. El físico, George Davis, escribió: “Ninguna cosa material puede crearse a sí misma” y añadía: “El Universo es la creación, no el creador, el Universo es un efecto y requiere una causa adecuada que le anteceda. Nada sin-causa existe; la idea de que las leyes del Universo hayan sido provistas “por accidente” sería tan descartable como ridícula” (1958, p. 71). Por su parte, R. C. Sproul en “Not A Chance” (No Una Casualidad), observó: “La filosofía tradicional abogaba por la existencia de Dios sobre el fundamento de la ley de la causalidad. El argumento cosmológico propugnó la presencia de un creador del cosmos, que no puede ser fruto de la casualidad. Él demandaba una razón suficiente para un mundo real” (1994, p. 169, énfasis en original). El ateo Richard Dawkins admitió a disgusto: “Cuánto más improbable es estadísticamente una cosa, menos podemos creer que sólo pase por casualidad ciega. Superficialmente, la alternativa obvia para la casualidad es un Diseñador Inteligente; la improbabilidad estadística de que el Universo “exista por casualidad” es asombrosa.” (1982, 94:130, énfasis añadido).
Así pues, creyente o ateo, el buen científico conoce los límites de su ciencia y que sus opiniones sobre las cosas espiritua¬les tienen el mimo valor que las de los demás mortales; en realidad, el pensamiento de Hawking comporta el viejo error de intentar reducirlo todo a la veracidad de la materia. Pero, hay otras muchas realidades humanas que no son materia¬les: una sensación, una afección, un deseo, un recuerdo, la amistad, el odio... y son tan reales y tangibles como el día o la noche, aunque no se puedan examinar en un laboratorio; no se puede calibrar el peso o el color de un pensamiento, de una volición, o una duda; el mé¬todo científico: el medir y cuantificarlo todo, no llega a abarcar toda la realidad, ni sirve para captar otras certidumbres, como la emoción de un poema, la sonrisa de un niño, el calor de una mirada, la sensación de rechazo o de estima. La ciencia no tiene poder ni lo tendrá jamás para argumentar y explicarlo todo.
La religión, siquiera como guía y freno de la conducta, es precisa; Dios es necesario en la vida del hombre. Así decía Sé¬neca: “Bonus vir sine Deo nemo est”, no hay hombre bueno sin la fe en Dios. Tener fe es un don gratuito; estar en la proximidad de Dios requiere contar con ciertas capacidades: emotividad, afección, sencillez, afinidad; hay que acercarse, asemejarse y sentirse un poco de su ser. Decía el gran poeta latino, Virgilio, que ha de “hacerse deiforme y bello, el que quiera ver el rostro de Dios y la be¬lleza".
La fe, sin fanatismo, no perjudica, no molesta a nadie; y, en definitiva, puede
traer la salvación; así lo dice Jesucristo: “En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene la Vida Eterna ” (Jn 6,47).

NOTA BIBLIOGRÁFICA:

Aristóteles: Metafísica XII, su obra central
Asimov, Isaac (1975), Guide to Science (London; Pelican Books).
Bill Durbin, Christianity Today, August 6.
Davis, George (1958), “Scientific Revelations Point to a God,” The Evidence of God in an Expanding Universe, ed. John C. Monsma (New York: G.P. Putnam’s Sons).
Dawkins, Richard (1982), “The Necessity of Darwinism,” New Scientist, 94:130-132, April 15.
Geisler, Norman L. (1976), Christian Apologetics (Grand Rapids, MI:Baker).
Hawking, Stephen W. (1988), A Brief History of Time (New York: Bantam).
Kant libro “Crítica de la razón práctica” publicado en 1788
Morris, Henry M. (1974), Scientific Creationism (San Diego, CA: Creation-Life Publishers).
Sproul, R.C. (1994), Not A Chance (Grand Rapids, MI: Baker).
Weissmahr, B., Teología natural, Barcelona 1986.
Welte, S. Filosofía de la religión, Barcelona 1982.

Ciudad capital

Por Judith Ghashghaie














Movimiento petrificado
en medio de la tarde.
Garza desplumada
navega aguas pútridas:
Lugar donde el concreto
enclaustra mi osamenta.
Sombra sobre sombra.
Memoria.

domingo, 3 de octubre de 2010

El gorila

Por Omar Villasana


Era el mes de mayo y el calor se volvía insoportable en la ciudad. Los jóvenes que se habían lanzado a las calles buscaban con afán dónde vaciar tanto calor contenido que ni los helados, las frutas ni las aguas frescas habían sido capaces de mitigar.
Deambulando sin rumbo se encontraron con lo que les parecía la entrada a un zoológico ¿o quizás un circo ambulante?
Su asombro no les permitía pasar de la primera jaula.
En ella habitaba un gorila de grotesca apariencia.
La bestia tenía la mirada perdida en el horizonte como en espera de que algún caos fuese desatado. Con parsimonia pero una gran tensión se movía de un lado al otro.
- ¡Mira, si sólo le falta hablar para parecer humano! gritó uno de los muchachos esperando una reacción del primate.
El Gorila se detuvo un momento para después continuar con sus pasos que no le llevaban a ninguna parte.
- ¡Yo creo que lo que tiene es hambre!
- ¡Para mí que tiene calor!
- ¡Tal vez sed!
Gritaron algunos al tiempo que le arrojaban sus helados, refrescos y frutas.
El gorila paró en seco, devolvió una furiosa mirada que dejó mudos a todos y con temor.
Contuvo su enojo con gran esfuerzo.
Todavía no era el momento de acuerdo a las órdenes que le habían sido giradas.
Atónitos, los jóvenes observaban como el Gorila se quitaba el casco, ponía a un lado el fusil mientras marcaba desde un teléfono público.
- Hola mi amor, ¿cómo están los niños? Yo también los extraño, no sé cuánto tiempo más durará el acuartelamiento, les mando muchos besos....