miércoles, 16 de agosto de 2017

Laura Szwarc: “Variaciones, variedades, le agrega al mundo la trasmisión del arte” - Entrevista realizada por Rolando Revagliatti




Laura Szwarc nació el 11 de enero de 1978 en Buenos Aires —ciudad en la que reside durante una parte del año—, República Argentina. Es artista, pedagoga y activista cultural. Es directora de Akántaros, entidad multicultural y transdisciplinar. Ha realizado guiones y llevado a escena: “El fruto al árbol, el pez al agua y la paz al mundo”, “Otra historia de hadas”, “Para mirarte mejor”, “Del castillo a tu jardín” (teatro para todas las edades); “¡Qué brisa, la risa!” y “Caricias en tus pies” (obras para bebés); “Amor como pomelo”, “Palabras cómplices” y “Kamidaraque” (performance para adultos). Ha sido convocada por diferentes compañías para realizar tareas puntuales como dirección, puesta en escena, coreografía. Su quehacer se desarrolla en América y Europa participando en jornadas, encuentros, seminarios, festivales y ferias vinculadas a las artes escénicas y literarias. Participó en el volumen “El paseo de Jane. Tejiendo redes a pie de calle” (2016). Fue incluida en la antología “Poemas de las dos orillas” (selección de Luis Cabrera Delgado; Centro Benjamín de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras de Bolivia, Santa Cruz, Bolivia, 2016). Junto a Adolfo Colombres tuvo a su cargo el Tomo I, “Literatura breve” de “Literatura popular de Santiago del Estero” (2016). Es la autora de los libros “Obras teatrales para todas las edades” (2014), “Palabras cantadas” (2015), “Para mirarte mejor” (2015), “Entre láminas” (2015), “Cántaro de letras” (2017), “Entonces baila. El cuerpo como texto” (2017), todos a través de Editorial Las Parientas, así como de “Los primos y los tesoros escondidos” (literatura infantil, con ilustraciones de Paloma Abate, Editorial Abran Cancha, 2017). En 2013 publicó, también por Ediciones Las Parientas, el poemario “Harina en vuelo” (con el nombre de An Lu).



          1 — ¿De qué te habrás sentido sostenidamente próxima a través de tu evolución?

          LS — Hay una ilustración de Isidro Ferrer en el “Libro de las preguntas” de Pablo Neruda, editado por Media Vaca, con la que me siento muy cercana: es un collage donde Pablo Neruda lleva consigo su casa de libros. Así me sentí de pequeña y lo sigo sintiendo, una casa libro, el libro–la casa.


          2 — Presentemos a Akántaros.

          LS — 1. En cuyo Sitio consta un Manifiesto.
          Consideramos que el arte posibilita un espacio de comunión, de acercamiento con los otros. Se ubica de tal modo en la realidad, que la inquieta, la mejora, la embellece, la agita y la suaviza al mismo tiempo.
          El arte no es cosa aparte, intocable, y que hacen otros. El arte está en todos; los niños, él, ella, la piedra, el cielo, la melodía, las letras… Nos construye y lo construimos, nos atraviesa y lo atravesamos. Es por esto que proponemos una “Toma del Arte”. Nos pertenece. Acerquémoslo a nosotros y disfrutemos de él.
          Explorar más hondamente la realidad, comprenderla mejor, y con más detalles para que se vuelva más “humana”, más poética. Esto implica un espacio de confluencia, de ideas, materiales, movimientos, gentes distintas que se van trasformando en la relación con los otros y sus mundos.
          2. Akántaros es otra casa, otro libro, otro grupo, es donde se realizan las acciones, donde se invita, se comparte, se teje, funciona como compañía, como colectivo, como marco para el hacer. Lleva constituida desde el 2000 y es una palabra, Akántaros, que nos gusta por varios motivos.
          Los por qué de Akántaros: Pusimos el nombre por cada lluvia, por la intensidad de cada lluvia, por el acopio dentro de un cántaro. Y esa palabra nos implicaba en otras.
En Akántaros homenajeamos a Tadeusz Kantor.
Al cantor español Pablo Guerrero con su disco “A cántaros” y su tema “Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes”.
Con la lluvia a Juan Gelman y su poema.
Siempre es acá donde se realiza la acción (aká).
Otras implicaciones: Pina Bausch mide la danza en mililitros. A lo largo de su carrera el agua ha sido elemento fundamental. El río Bósforo parece desbordarse en la escena de Nefés, la obra sobre Estambul. Agua en cascadas cae también en Vollmond. De pantano estaba hecha “Consagración de la Primavera” y aguas turbias y estancadas eran el escenario de Arien. Fluidos naturales y fluidos corporales. Coreografías líquidas en su solidez.
          3. Entre las acciones que realizamos están las formativas en todo lo que nos interesa, y también la obra, obra breve, obra larga, obra duracional. Y como dice Liliana Bellone en la entrevista le hiciste hace poco: “Opino que la tarea del escritor es la de difundir la literatura a través de la docencia”; parafraseándola, podría decir: la tarea del artista es difundir el arte, también, a través de la docencia.


          3 — ¿Cómo se manifiesta tu hacer?

          LS — En las artes escénicas, la literatura y su trasmisión. Considero que mi formación me la fue brindando mi entorno y las lecturas compartidas. La importancia de la trasmisión del arte porque estira el mundo, le agrega variaciones, variedades, lo cuestiona, lo inquieta, lo mejora, lo transforma.
          Mis acciones, tanto en las artes escénicas como en las literarias (leer/escribir), cuestionan la colonización impuesta sobre la mirada, el tiempo, el espacio, las lecturas, el deseo. Resisten a una significación fija: por ejemplo, a la que dice “el trabajo nos hace libres”, y pienso esto como un witz, un chiste, una ética trastornada.
          Las narraciones que se suponen “normales”: por ejemplo, la creencia en el progreso como un tener más objetos, más consumo, ¿confusiones cotidianas?
También sobre la responsabilidad con el otro, el vecino. Ese otro que “la legalidad” oculta (el que hace trabajo esclavo, aquel al que se le niega su documento, el que emigra esperanzado y no encuentra).
          Situaciones que dejan a la vista las diferencias en el recorrido de la memoria.
  

         4 —¿Quiénes conforman —conformaron— tu familia?

          LS — Para algunos la familia está presente en los lazos de sangre, pero hablo, hablamos, de las personas con quienes compartimos modos de leer, códigos que van surgiendo y podría decir (nuevamente), los chistes: eso tan serio que implica una revuelta y una rebeldía.
          Mi (nuestra) familia compuesta por personas de muchos lugares, personas que pasaban por la casa… y las que me “alojaron” en los diferentes viajes.
          La palabra familia viene del vocablo latino famel, y su significado era “siervo”, y para el hombre de la antigüedad todos sus familiares y sus siervos o esclavos eran parte de su propiedad. Y a mí, no puedo evitarlo, la superstición de lo sagrado de la propiedad privada me parece un disparate, como en el cuento del escritor español Rafael Barret que dice, a medida que su personaje va acumulando: “Ahora ya no sos más un hombre, ahora sos un propietario.”
          También, cuando me preguntás por la familia, recuerdo el cuento “Desayuno” de Julio Cortázar, donde se juega con las relaciones de parentesco. Entonces podría decir: Elegimos —sobrepasando esos lazos llamados sanguíneos— los lazos de códigos, de afinidades, de construcciones, de invenciones, de creencias, de acciones.


          5 — “Harina en vuelo”, poemario que firmaste con el seudónimo An Lu. ¿Por qué lo habrás adoptado, lo seguirás utilizando? Contanos de la estructura del libro, de sus tres secciones.

          LS — Más que seudónimo, diría heterónimo. Era un momento, mientras escribía “Harina en vuelo”, en el que leía mucho a Fernando Pessoa, a Ricardo Reis, a Álvaro de Campos. Me encantaba esto de la ficción de la ficción. Y por ahora pienso seguir usando An Lu para los libros de poesía, aunque haya en ellos muchas cosas de Laura Szwarc y de Laura Akántaros. A la vez es una forma de homenajear a queridos artistas como Marcel Duchamp, Clara Beter, Colette, Mina Loy…
          Los textos de “Harina en vuelo”, se fueron formando / armando en un tiempo no tan breve, algunos años (dos, tres), pero luego, estando en Quitilipi, provincia de Chaco, los pude escribir casi veloz, como si ya estuvieran escritos en mí. Claro que surgían más largos, con más versos, pero veía que abreviándolos también se decía, quedaba el carozo, el hueso, y que en este mundo de tanta palabra (o palabrería), quise que cada una valiera. También me pareció que cada poema necesitaba un título que dijera. Surgieron así algunos largos como “Pez espada con jugo de limón, zanahoria rayada y batata frita” o “Todos los días las flores del durazno siguen el curso del río”, y otros breves como “Blandura venenosa”, “Está divina”, “Extendida”… Y las tres secciones también es como si hubieran surgido dichas. Les fui encontrando un hilo en común. Fui probando, cambiando. Toda esa parte de placer que implica ir decidiendo cómo quedará el libro.




6 — Te propongo que nos dirijamos a la arteducadora y a la activista cultural.

          LS — Mis intereses son vitales: que con los otros podamos aprender a escuchar, leer los signos que el mundo nos ofrece. Considero que la manera mejor de recibir conocimientos está en el campo del arte. Ser capaces de encontrar el tiempo de la curiosidad, ese que nos permite reflexionar sobre lo que hacemos. Lograr esos instantes de interrogación que esta sociedad de vértigo depredador, impide.
          Mi metodología propone dar rienda suelta a la imaginación, a la reflexión, a la cualidad de lo curioso. Por lo tanto, hablaría de un modo de hacer “manual”, artesanal.

          7 — Nos queda la guionista, la directora teatral, la actriz, la coreógrafa, la bailarina.

          LS — Parto siempre desde la pregunta, algo que me / nos preguntamos y que salta hacia alguna de las expresiones que me “llaman” o nos llaman. La escritura, la danza, el teatro, la narración, están reunidas como bolas de billar que ruedan en la mesa. Coloridas, rayadas, van tomando diferente permeabilidad. Hay acciones en que las mismas práctica e investigación me van mostrando qué es lo que prefiero, en qué soy más dúctil, y a la vez me gusta ir descubriendo nuevas formas.
          Bailamos todo el tiempo en lo cotidiano, desde que nos levantamos de la cama hasta que apoyamos las manos en el teclado o tendemos la ropa. Estamos haciendo coreografías innumerables, cada vez distintas. Sin embargo, nos cuesta reconocer el cuerpo, como si necesitáramos del dolor para nombrar, por ejemplo, la cabeza, y recordarla.
          Veo cada hacer como parte de un todo o el todo de un montón de partes que a veces concuerdan, otras se reconcilian y otras tienen “deliberaciones”. Y como digo en un artículo: son las formas de leer que nos ofrece el arte las que evitarán que nos den gato por liebre.







        






8 — ¿Qué textos, o aun libros, prevés que habrán de publicarse en breve, o no tan enseguida?

          LS — Así como este año salió un libro de literatura infantil, “Los primos y los tesoros escondidos”, espero que puedan ir saliendo los otros que tengo escritos. También los de la colección El Río Suena: “Entremos al juego”, que relata la experiencia artística / educativa del jugar en distintas experiencias con adultos y niñ@s, compartiendo cómo funciona el juego; “Se levanta el telón” (con el posible subtítulo: “Experiencia con las artes escénicas”). Abarca las experiencias artísticas / educativas de los programas teatro en la escuela, teatro en el barrio, en distritos, en calles y plazas.
          Y el nuevo libro de poemas que se llama “Estirar el dado” de An Lu.
          Hace unas semanas firmé un contrato con la CERLALC: Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, para la publicación, a mediados del año próximo, de un ensayo sobre la lectura y escritura.



         9 — ¿Dónde residís cuando no estás en nuestra ciudad? ¿Cómo organizás la diversidad de tus actividades?

          LS — Resido en Madrid. Con la difícil organización: se trata de una forma autogestiva; surgen el deseo, la acción y se busca dónde, cómo hacer, se comparte con la red y se gesta…; todo lleva tiempo, mucho tiempo, una dedicación amorosa y una puesta inevitable y decididamente política. Estimo, por ejemplo, que a esta “altura” de la historia habría que otorgarse la renta básica universal y que cada un@ pueda moverse con ésta según su singularidad, evitando las ingratas tareas de pensar en cómo pagar la luz, el gas, conseguir el alimento básico, etc., las que nos arrebaten la fuerza, la energía creativa.

Laura Szwarc en biblioteca de Salamanca, España

          10 — Botón de muestra (o recorte) de tanto versátil trajín profesional y en numerosos países: participaste como artista invitada en Encuentros de teatro comunitario en Oporto (Portugal), Lyon (Francia) y Milán (Italia) en el bienio 2004-2005.

          LS Voy a mencionar una de las últimas acciones: “El cuerpo, una narración extendida”, realizada en colaboración con el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, donde instalé mi investigación sobre la danza en conexión con obras plásticas de mujeres, teniendo, así, la posibilidad de reflexionar respecto de cómo están nuestros cuerpos en el museo. Esa investigación tuvo su muestra de cierre con público con la performance que se llamó “Mirar suspendida”.

       
          11 — ¿“Lo esencial es invisible a los ojos”?, como se lee en “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), o “Lo esencial es siempre visible a los ojos”, como sostuvo en un reportaje (revista “Oliverio”, nº 3, 2003) el escritor Alberto Laiseca (1941-2016)?

          LS — Considero que es importante “aprender a ver”.


          12 — ¿Por qué seis personajes (evoquemos al gran Luigi Pirandello y su “Seis personajes en busca de autor”), en tanto autora, te agradaría ser buscada (y encontrada)?

          LS — Por Ernesto de “Lluvia de verano”, de Marguerite Duras; por Nina de “Sin sangre”, de Alessandro Baricco; por Lila y por Flag (“Lila y Flag”), de John Berger; por Adriano (“Memorias de Adriano”), de Marguerite Yourcenar; por Emma Zunz, de Jorge Luis Borges; por Sonetchka de “La acompañante” de Nina Berverova. Pero esto es en este momento. Mañana pueden ser otros.


          13 — En su artículo “Arte y orden”, establece el estadounidense Stanley Kunitz: Por supuesto nadie va a la escuela a aprender lo relacionado con los páramos. Es de confiarse en que cada artista descubrirá el suyo. Yeats nos enseñó que hacemos retórica de nuestras disputas con los demás; y que hacemos poesía de nuestras disputas con nosotros mismos. Las distintas disputas producen distintas clases de poemas, y nuestras disputas, actualmente, son sumamente distintas de las del siglo XVIII, por ejemplo. Nuestra disputa con el sexo, pongamos por caso, se complica enormemente por nuestra disputa con la mecanización. La clase de poesía que obtenemos no es tanto lo que la época exige —nuestra época no exige nada del artista, salvo su sumisión— sino la que merece, y a veces mejor que la que merece. (...) ¿Dónde más es posible, si no dentro del libre campo del arte, decir toda la verdad indecible acerca de la condición humana?” Imagino, Laura, que este párrafo no te dejará indiferente.

          LS — Sería maravilloso devenir en algo mejor, en otro modo de ser humano. Y creo que sí, el arte va prodigando eso. Viktor Shklovski en su “Zoo o cartas de no amor” dice: “…los cuernos del ciervo le son útiles para la lucha, el ruiseñor no canta inútilmente, y ¿nuestros libros?...” Y se responde: “La ofensa es incurable”. Pero los libros hacen paredes amarillas, iluminados por el sol.


*

Laura Szwarc (An Lu) selecciona poemas de su autoría para acompañar esta entrevista:


Cotidiano

                                                                                                           Laura Szwarc
Si estiro los brazos
y camino
soy acróbata.


                                (de “Harina en vuelo”)


*

Chéjov


Nos golpeamos
unos con otros.
A nosotros mismos.

Zas, el libro golpea mi rodilla.
Zas, la cartera golpea tu rostro.

Esos mosquitos yararás
nos tienen en constantes acciones derivadas.
Zas.
Zas.


                            (de “Harina en vuelo”)


*                                                                             
                                                                              Laura Szwarc en la Biblioteca Nacional de Panamá 
Gema


Mueve
una por vez
la pieza

los sombreros
golpean
la silla

los peones
asaltan
las ciudades.


                    (de “Harina en vuelo”)


*

Todos los días las flores de durazno siguen el curso del agua


El grillo
está
en la habitación.

Su cantar
me avisa:
         hay que seguir
                                 despierta.                                               

¿Lo mato, no lo mato?

¿Matarías a un grillo?


                                    (de “Harina en vuelo”)


*

Proporciones 


Mi dedo índice señala
al verdugo
de repente
no alcanzan los dedos de las manos
comienzo con los dedos de los pies
y pido prestado otros dedos
manos y pies
a punto
estuvimos


                              (del libro inédito “Es tirar el dado”)


*

Ronda

                                                                                              Laura Szwarc con Luis Benítez         
Como un tigre
que se mueve en la noche
que recorre la ciudad
desesperado
esperando encontrar un cuerpo,
así ella recorre
la selva
esperando que ese
fruto
alguna vez
caiga


                               (del libro inédito “Es tirar el dado”)


*

Desenvuelto
                                                                                               

Un caramelo                                                               
como un tractor                                                       
que aplasta
francamente
un Franco.


                          (del libro inédito “Es tirar el dado”)


Suplemento Cultural de las Parientas
*
Entrevista realizada a través del correo electrónico: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Laura Szwarc y Rolando Revagliatti, agosto 2017.


Para más información sobre la entrevistada: